Tasmania
Tasmania, el estado más chico de Australia, es una isla rodeada de reservas naturales. La naturaleza es la verdadera joya de este lugar: con sus bosques inmensos, amplias llanuras, colinas y cascadas ocultas, tiene todo lo que nuestros sentidos necesitan para deleitarse. Y todo esto sin mencionar todavía sus hermosas playas de mar azul. ¿Te faltan razones para visitar Tasmania? Te dejamos un par más:
Increíbles caminatas con vistas aún más increíbles
Si tenés que elegir uno de sus parques nacionales, visitá Freycinet, en la costa este de Tasmania. Esta maravillosa región de montañas de granito rosa, playas de arena blanca y un enorme bosque de eucaliptos es además el hogar de Wineglass Bay. La bahía es la atracción natural más fotografiada de Tasmania y su clima es ideal para hacer la caminata circular de la península y disfrutar de los mejores paisajes sin sufrir bajo los rayos del sol. Las vistas del sur de Wineglass Bay desde el monte Amos son el mejor final para el atardecer.
Dato: las caminatas arrancan en el estacionamiento de Wineglass Bay, a pocos kilómetros de Coles Bay. Antes de salir, no te olvides de sacar el pase de parques nacionales: el pase diario cuesta AUD 24,55 por persona o AUD 49,15 por vehículo (hasta 8 personas). Si vas a recorrer varios parques, te conviene el Holiday Pass, que cuesta AUD 98,35 por vehículo y dura dos meses. Tené en cuenta que es un recorrido largo y quizás quieras pasar la noche en uno de los campamentos de Wineglass Bay, Hazards Beach o Cooks Beach.
Hobart: una ciudad que no esperabas
A pesar de ser una ciudad joven, todavía conserva ese toque histórico que te hace querer recorrerla de punta a punta sin perderte detalle. Algo que podés hacer fácilmente, porque su centro es relativamente chico y simple de conocer en un día.
Hobart es la capital de Tasmania y está a orillas del río Derwent. En su elegante Salamanca Place, antiguos almacenes de piedra arenisca hoy tienen galerías y cafés para recorrer y pasar el rato. Muy cerca está Battery Point, un distrito histórico con calles angostas y casas de la época colonial. Y para coronar, a espaldas de la ciudad se eleva el monte Wellington, con más de 1.200 m de altura. No te podés perder las vistas panorámicas desde sus senderos.
El aire y el agua más pura = perfectos vinos y cervezas
Gracias a la poca urbanización y a los vientos limpios y frescos que llegan desde la Antártida, se dice que el aire de Tasmania es de los menos contaminados del mundo. Y no solo eso: su agua de montaña también tiene fama de ser de las más puras, y gracias a ella su producción de vinos y cervezas es algo que no te deberías perder. Fijate nomás.
Si lo tuyo es la cata de vinos, Hobart está rodeada por los viñedos del sur, donde podés disfrutar de una linda tarde en algún restaurante entre viñas y acompañar el almuerzo con un vino de estación.
Conocer al verdadero demonio de Tasmania
Porque todos vimos de chicos el famoso dibujo animado de Warner Bros, pero hay que conocer al verdadero para entender por qué tanto alboroto.
El demonio de Tasmania mide apenas como un perro chico y es carnívoro, con una dieta bastante variada: cuando caza no discrimina por el tamaño de su presa. Es capaz de hacerle frente a animales más grandes que él, hasta del tamaño de un canguro chico.
Igual que este peculiar amigo, la isla de Tasmania es hogar de mucha flora y fauna rara, o hasta extinta en otras partes del mundo, por estar aislada del resto de Australia. Por eso no es raro que encuentres especies de animales y plantas que todavía no conocías. Todo un mundo para explorar.
Campos de lavanda cerca de Launceston
Seguro viste algunas fotos de los campos de lavanda de Tasmania; si no, podés empezar a buscar en tu IG.
Tasmania es conocida por tener uno de los campos de lavanda más lindos del mundo: Bridestowe Lavender Estate. Los atardeceres en sus campos son impagables, una mezcla de colores difícil de superar hasta con la mejor cámara de fotos. Está a unos 45 minutos de Launceston y a unas tres horas en auto desde Hobart. La entrada es gratis casi todo el año; en diciembre y enero, cuando está en flor, cuesta AUD 20 por persona (los menores de 16 no pagan). Fijate antes si es época de floración, porque no siempre vas a encontrar los campos violetas.
Nota actualizada en octubre de 2026.
